Los Ángeles, California. - El género del horror corporal vuelve a dar de qué hablar con Together, una película presentada en el Festival de Sundance que combina terror, comedia y romance en un coctel tan grotesco como fascinante. Dirigida por el australiano Michael Shanks, la cinta se adentra en una visión retorcida del amor, donde la unión romántica se lleva al extremo literal: la fusión física de dos cuerpos.
Protagonizada por Dave Franco y Alison Brie, quienes son pareja también en la vida real, Together presenta a Tim y Millie, una pareja que, tras 10 años de relación, se encuentra atrapada en la monotonía entre la comodidad y el conflicto. Buscando un nuevo comienzo, se mudan a un tranquilo pueblo junto al bosque, donde pronto descubren una cueva con propiedades sobrenaturales.
Tras una serie de presagios inquietantes, Tim comete el error de beber agua de la cueva, lo que desata una transformación física y psicológica: los cuerpos de ambos comienzan a unirse, reflejando de manera visceral las tensiones y las conexiones profundas que comparten.
Inspirada por la clásica definición platónica del amor, dos mitades de un mismo ser que buscan reunirse, Together aborda esta idea desde un ángulo grotesco, pues las escenas de fusión física, combinadas con efectos visuales prácticos y descaradamente cursis, logran un equilibrio entre el asco y la diversión.
La cinta mezcla el horror con momentos de humor absurdo, como cuando la pareja intenta separarse con cinta adhesiva y una sierra recíproca, o cuando su experiencia sobrenatural afecta incluso su intimidad.
Sin embargo, pese a su tono alocado, Together ofrece un comentario serio sobre las relaciones modernas. Las peleas entre Tim y Millie no son solo diálogos de comedia romántica, sino un reflejo realista de cómo las parejas navegan el amor, el resentimiento y la conexión.
El guion también introduce a un peculiar personaje, Jamie (Damon Herriman), cuyo discurso sobre el amor y un culto siniestro añade un matiz filosófico y espeluznante a la narrativa.
Comparada con obras de David Cronenberg o Julia Ducournau, Together mantiene la tradición del horror corporal como un vehículo metafórico para explorar temas complejos, en este caso, el amor como una fuerza tanto unificadora como destructiva.
En conclusión, Together no es solo una película de terror; es una exploración excéntrica y visceral de lo que significa amar y ser amado. Con momentos aterradores, divertidos y profundamente simbólicos, la cinta logra equilibrar el espectáculo grotesco con un mensaje humano.
En un momento en el que el horror corporal está ganando terreno nuevamente, Together se posiciona como una experiencia única que, aunque no pretende tomarse demasiado en serio, ofrece una reflexión inesperada sobre la unión romántica y las complejidades de las relaciones humanas.
Fuente: Tribuna
