Nueva York, Estados Unidos.- Después de ser apaleado y con la frustración a flor de piel, lo mejor para Josh Allen en este momento es recibir un descanso, y se espera que el quarterback de los Bills lo tenga para el partido del domingo contra los New York Jets, en lo que esencialmente será un partido final de temporada regular sin importancia.
Sin embargo, antes de tomarse ese primer descanso, el mariscal de campo buscará extender su racha de titularidades consecutivas en temporada regular a 122, la racha activa más larga entre los quarterbacks de la NFL, y después se espera que Allen vea el resto del partido desde la banda.
Este descanso en la semana 18 le daría la oportunidad de ver a los Bills jugar lo que podría ser el último partido en su estadio de 52 años, cariñosamente llamado 'The Ralph', en honor al fallecido fundador de la franquicia y miembro del Salón de la Fama, Ralph Wilson. Para la próxima temporada, los Bills se trasladarán al otro lado de la calle a un nuevo estadio de 2,100 millones de dólares, ya apodado 'El estadio que Allen construyó'.
Pero más importante aún es que Allen tenga la oportunidad de dejar que su adolorido pie derecho se recupere antes de que Buffalo (11-5) abra los playoffs fuera de casa dentro de dos semanas. El quarterback también podría necesitar un descanso mental durante una temporada en la que se le ha confiado demasiado a menudo para llevar la carga ofensiva del equipo.
Siempre competitivo y notable al combinar 39 touchdowns (25 por pase, 14 por carrera) y haber protagonizado cuatro remontadas en el último cuarto, incluso Allen tiene limitaciones, las mismas que quedaron evidentes en la derrota por 13-12 ante los Philadelphia Eagles el domingo.
Con su cuerpo maltrecho tras recibir cinco capturas, y después de ayudar a los Bills a remontar con dos touchdowns por tierra en los últimos 5:11, Allen no pudo terminar el trabajo. Intentando una conversión de dos puntos con cinco segundos restantes, Allen retrocedió y no logró estabilizarse antes de lanzar un pase que se fue cerca del receptor abierto Khalil Shakir en el fondo de la zona de anotación.
Al final, quizá fue demasiado pedirle a Allen levantar a una ofensiva que comenzó lento y se quedó en blanco durante casi 55 minutos, y después se agravó con una decepción en equipos especiales en la que Michael Badgley tuvo un intento de punto extra bloqueado. O quizá Allen puso demasiado sobre sus anchos hombros, cediendo a la impaciencia y confiando en su atletismo cuando las jugadas fallaban.
Es una sensación dolorosa que Allen tendrá que cargar una semana más y quizás alimentar al MVP vigente de la NFL en su búsqueda de lo que hasta ahora ha sido una aspiración esquiva al Super Bowl. Ahora sólo toca descansar y recuperar energías.
Fuente: Tribuna del Yaqui
