Nueva York, Estados Unidos.- Todavía no sana la herida que sufrieron en la ronda divisional a manos de los Denver Broncos por 33-30 ayer domingo y los Buffalo Bills tomaron una decisión que sin lugar a dudas repercutirá en el futuro de la franquicia, tras anunciar el despido del entrenador Sean McDermott este lunes.
McDermott, quien llegó a Buffalo en 2017, imaginando el día en que miraría por la ventana de su oficina y vería a una multitud de aficionados celebrando una victoria en la Super Bowl, fue despedido abruptamente por el propietario del equipo, Terry Pegula, tras nueve años en los que el entrenador transformó a los Bills en aspirantes habituales, pero no logró llevarlos a un Super Bowl.
"Sean ayudó a cambiar la mentalidad de esta organización y fue fundamental para que los Bills se convirtieran en un equipo habitual en los playoffs", dijo Pegula. "Pero creo que necesitamos una nueva estructura dentro de nuestro liderazgo para dar a esta organización la mejor oportunidad de llevar nuestro equipo al siguiente nivel".
Esta nueva estructura comienza con el ascenso del director general Brandon Beane a presidente de operaciones de futbol. Beane supervisará su primera búsqueda de entrenador desde que llegó a Buffalo, cinco meses después de McDermott, quien sustituyó a Rex Ryan tras dos temporadas en Buffalo.
A pesar de una racha de siete años en playoffs y de que Josh Allen estableciera muchos récords de franquicias de pase y anotación y de haber sido nombrado MVP de la NFL la temporada pasada, los Bills no avanzaron más allá de la final de la AFC, que perdieron ambas veces contra Kansas City en las temporadas 2020 y 2024.
Buffalo se convirtió en el primer equipo de la liga en ganar una ronda de playoffs durante seis años consecutivos, pero no llegó a la Super Bowl. Este año, los Bills terminaron la temporada regular con un récord de 12-5 y tuvieron su racha de cinco años en la cima de la AFC Este, terminando segundos detrás de los New England Patriots.
Fuente: Tribuna del Yaqui
