Ciudad de México.- La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) resalta la importancia de saber elegir y cómo conservar de manera adecuada el huevo para obtener una mejor seguridad en su consumo, para evitar sustos o bacterias. Aquí te decimos las recomendaciones.
El huevo es un ingrediente básico en la cocina mexicana, ya que este es fácil de cocinar, además de representar una fuente de proteína por contener un alto valor nutritivo, por ser rico en aminoácidos, ácidos grasos y algunas vitaminas; por este motivo, la Profeco resalta la importancia de conservarlos de manera correcta.
En puntos de venta y supermercados es común que se conserven a temperatura ambiente, pero una vez que se han adquirido, es preferible refrigerarlos, ya que necesitan una temperatura fría y estable para poder conservarse; también se recomienda que no sean colocados en la puerta del refrigerador. No deben lavarse antes de meterse al refrigerador, sino justo antes de cocinarlos.
Es importante guardarlos en su empaque, además de ser necesario mantenerlos alejados de productos que puedan pegarles su olor. Al momento de realizar su compra, es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:
- La cáscara debe estar intacta y limpia.
- Evitar manchas o que estén rotos.
Un huevo está fresco si al momento de romperlo la clara se mantiene firme.
Los huevos pueden ser portadores de patógenos y causar una contaminación cruzada en los alimentos, por lo que antes y después de manipularlos es conveniente lavarse las manos, incluyendo los utensilios donde fue preparado.
Profeco recomienda no utilizar huevos que hayan pasado su fecha de caducidad, a su vez que al separar la yema de la clara no debe hacerse con ayuda de la cáscara, ya que contiene patógenos que pasan con facilidad a la parte comestible del huevo.
Algunas señales para detectar la frescura del huevo son las siguientes:
- Sí desprende mal olor al momento de romperlo.
- La clara debe ser siempre transparente; si se ve turbio o extraño, es mejor desecharlo.
Hay que tomar en cuenta la cocción del huevo, ya que es el único proceso donde se pueden eliminar patógenos peligrosos para la salud; tampoco se deben dejar huevos ni alimentos que han sido preparados con ellos a temperatura ambiente; es necesario mantenerlos refrigerados.
Al ser una fuente poderosa de energía debido a sus proteínas y grasas, concentradas principalmente en la yema, es de gran ayuda al cuerpo para mantenerlo activo y nutrido; por lo tanto, elegir bien y guardarlo adecuadamente marca una diferencia entre un alimento seguro y uno que representa un riesgo.
Fuente: Tribuna del Yaqui
