Ciudad de México.- La reforma para reducir la jornada laboral en México de 48 a 40 horas semanales, que comenzará a discutirse este 10 de febrero en comisiones del Senado, establece una aplicación gradual y paulatina, con una implementación total de las 40 horas hasta 2030. De acuerdo con Integralia Consultores, esta iniciativa tiene una probabilidad muy alta de aprobarse prácticamente en sus términos actuales, con cambios apenas marginales, al derivar de un acuerdo entre gobierno, trabajadores y sector empresarial.
En entrevista con TRIBUNA, Juan Manuel Ureiro, consultor de Integralia, explicó que, aunque podrían presentarse resistencias durante la discusión legislativa, estas serían más bien testimoniales, particularmente en la reforma constitucional al Artículo 123, donde se prevé una amplia mayoría. En el caso de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, reconoció que podrían surgir algunas diferencias, pero consideró que la coalición oficialista tendría los votos suficientes para sacarla adelante.
Ureiro recordó además que el calendario político ya está definido. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha planteado que la reforma sea publicada el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, lo que deja un margen reducido para el proceso legislativo. "Eso implica que de aquí a la segunda quincena de abril la reforma tendría que quedar aprobada", señaló.
Un avance necesario, pero con pendientes
Para Integralia, una de las principales fortalezas de la reforma es que corrige un rezago histórico. México trabaja más horas que muchos países sin que ello se traduzca necesariamente en mayor productividad. La reducción de la jornada busca equilibrar la competitividad de las empresas con una mejor calidad de vida para las personas trabajadoras, una prioridad que no había ocupado un lugar central en sexenios anteriores.
No obstante, el consultor advirtió que el diseño de la reforma deja zonas grises importantes. Una de ellas es que no se establece de manera obligatoria el descanso de dos días, por lo que en los hechos se mantiene el esquema de seis días trabajados por uno de descanso, al permitir que las 40 horas se distribuyan en seis jornadas.
"Esto deja la negociación entre trabajadores y patrones, y es una relación que suele ser asimétrica", explicó, al señalar que esta flexibilidad puede jugar en contra de los empleados.
Costos laborales y riesgos para las MiPyMEs
Otro de los principales focos de alerta es el aumento de los costos laborales, particularmente por el pago de horas extra, que se cubrirán con un 100 por ciento adicional. Si bien el objetivo de reducir la jornada es positivo, Ureiro subrayó que no todas las empresas enfrentarán el impacto de la misma manera.
"Las grandes empresas tienen más margen para absorber el impacto, pero las micro, pequeñas y medianas empresas podrían resentirlo de forma mucho más severa, incluso comprometiendo su viabilidad", advirtió.
Integralia también observa la ausencia de incentivos fiscales o esquemas diferenciados por sector o región, lo que complica la transición, especialmente para empresas orientadas al mercado interno o aquellas integradas a cadenas de valor de exportación en el norte y centro del país.
En este contexto, el riesgo de que algunas empresas opten por la informalidad laboral es real. "Muchas no cuentan con el colchón financiero suficiente para absorber estos costos adicionales, incluidos los relacionados con seguridad social y obligaciones administrativas", apuntó.
Prepararse desde ahora
Ante un escenario en el que la aprobación de la reforma parece inevitable, Ureiro consideró que el sector privado debe comenzar a prepararse de inmediato. Recordó que la reducción será gradual, con las primeras dos horas menos a partir de 2027, lo que abre una ventana de varios meses para planear la transición hacia las 40 horas en 2030.
El primer paso, dijo, es asumir que el cambio viene. El segundo, revisar y optimizar procesos productivos para ser más eficientes en menos tiempo. Y el tercero, anticipar el impacto de las horas extra y evitar que estas se conviertan en una carga permanente. "Esta reforma va a obligar a muchos empresarios a replantear la manera en que trabajan", sostuvo.
¿México se acerca a los estándares internacionales?
Para Integralia, la reforma acerca a México a los estándares internacionales, pero no los alcanza del todo. En países como Brasil o Chile, trabajar menos de 48 horas y contar con dos días de descanso ya no es motivo de debate, y la experiencia ha demostrado que menos horas no implican menor productividad.
"El reto es romper la idea de que más tiempo en el trabajo significa más productividad", señaló Ureiro. Si se mejoran los procesos, añadió, se puede producir lo mismo, o más, en menos tiempo, liberando espacio para la vida personal y familiar. "Es un buen punto de partida, pero todavía hay camino por recorrer", concluyó.
