Ciudad de México.- Los gobiernos de México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo para gestionar el agua del Río Bravo durante el periodo 2026-2030. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se comprometió a entregar un volumen mínimo anual de 431.5 millones de metros cúbicos a Texas. Aunque el Tratado de 1944 establece una meta de dos mil 158 millones de metros cúbicos, este nuevo acuerdo fija una cuota anual para dar mayor seguridad al suministro, algo que el gobierno de Donald Trump destacó como un logro directo de su gestión.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que este compromiso asegura el cumplimiento de las obligaciones de México y presenta un plan para eliminar el déficit acumulado del ciclo anterior. "Este entendimiento es resultado directo de la determinación del presidente Trump de lograr acuerdos justos que beneficien a la agricultura de Estadaos Unidos", señaló por su parte la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins. El anuncio llega apenas unos días después de que venciera el plazo para cubrir los adeudos del ciclo 2020-2025, marcados por tensiones políticas y sequías.
Por su parte, el Gobierno de México explicó que este plan se ajusta al Tratado de 1944, considerando la sequía extrema que afecta a la frontera. Las autoridades mexicanas subrayaron que la entrega de agua dependerá de las condiciones hidrológicas de la cuenca, pero garantizaron una ruta técnica para cumplir con los envíos. Según el comunicado conjunto de las secretarías de Relaciones Exteriores, Medio Ambiente y Agricultura, el objetivo es avanzar hacia una planeación con "mayor previsibilidad y responsabilidad compartida".
El plan establece que se priorizará en todo momento el abastecimiento para el consumo humano y para la producción agrícola nacional. "El acuerdo permite fortalecer la gestión ordenada y asegurar el derecho humano al agua y a la alimentación para las comunidades en nuestro país", detallaron las dependencias, insistiendo en que la soberanía nacional no se verá comprometida.
En conclusión, este nuevo esquema busca evitar las crisis diplomáticas ocurridas el año pasado, cuando México justificó la falta de más de mil 100 millones de metros cúbicos debido a la falta de lluvias. Con la incorporación de infraestructura y acciones de adaptación a largo plazo, ambos países pretenden modernizar la gestión hídrica frente al cambio climático, mientras se asegura el recurso para el futuro de la región fronteriza.
Fuente: Tribuna del Yaqui
