Brasilia, Brasil.- En respuesta a los recientes acontecimientos geopolíticos que han resultado en la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano y el posterior traslado del presidente Nicolás Maduro a la ciudad de Nueva York, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó una ronda de conversaciones de alto nivel con sus homólogos de México, Colombia y Canadá. El objetivo de estos diálogos es unificar una postura basada en la defensa del multilateralismo y el rechazo al uso de la fuerza en la región.
A través de un comunicado emitido por la Presidencia de Brasil, se informó que Lula da Silva sostuvo una conversación telefónica con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Durante el intercambio, ambos jefes de Estado manifestaron su firme intención de mantener los canales de cooperación abiertos para fomentar la paz y la estabilidad tanto en Venezuela como en el resto del continente. En este sentido, coincidieron en repudiar cualquier acción que vulnere la soberanía nacional venezolana, rechazando explícitamente las visiones geopolíticas que pretenden revivir la división del mundo en "zonas de influencia", una dinámica que consideran superada.
Ambos mandatarios reafirmaron su compromiso con los principios del derecho internacional y el libre comercio como herramientas para la resolución de conflictos. De manera paralela, el presidente brasileño dialogó con Gustavo Petro, presidente de Colombia. Ambos líderes expresaron una profunda preocupación por el precedente que sienta el uso de la fuerza militar contra una nación sudamericana. En su análisis conjunto, calificaron la operación como una violación a la soberanía de Venezuela y a las normas internacionales vigentes.
Lula y Petro dijeron que la crisis política y social del país vecino debe resolverse exclusivamente a través de mecanismos pacíficos, priorizando la negociación política y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano. Asimismo, saludaron el anuncio realizado por Jorge Rodríguez, líder de la Asamblea Nacional de Venezuela, respecto a la liberación de presos políticos, tanto nacionales como extranjeros, como un paso positivo en medio de la tensión actual. Finalmente, la agenda diplomática incluyó una conversación con el primer ministro de Canadá, Mark Carney.
Según el reporte oficial, ambos gobernantes condenaron el uso de la fuerza cuando esta carece del amparo de la Carta de las Naciones Unidas y del marco legal internacional. Lula aprovechó esta instancia para reiterar que Sudamérica debe preservarse como una zona de paz y que el destino de Venezuela corresponde únicamente a la decisión soberana de sus ciudadanos. Como punto final, los líderes coincidieron en la necesidad urgente de impulsar reformas en las instituciones de gobernanza global para evitar futuras crisis de esta magnitud.
Fuente: Tribuna del Yaqui
