El Paso, Texas.- El reciente cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, ha generado versiones contradictorias entre las autoridades estadounidenses. Mientras la Casa Blanca y el Pentágono aseguraron que la medida se debió a una incursión de drones pertenecientes a cárteles mexicanos, reportes de The New York Times y el Wall Street Journal sugieren algo distinto. Según fuentes informadas, la verdadera causa fue el despliegue de una "nueva tecnología anti-drones" utilizada por el Departamento de Defensa.
A diferencia de otras ocasiones donde los drones de carga ilícita cruzan la frontera sin provocar mayores incidentes, este evento llevó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a ordenar un cierre excepcional del aeropuerto por 10 días. Sin embargo, el Wall Street Journal señala que es esta "arma secreta" la que preocupa a la administración de aviación, ya que su uso no suele derivar en bloqueos de tan largo plazo. La falta de claridad ha puesto en duda si el cierre fue por una amenaza externa o por las pruebas del mismo gobierno.
La representante demócrata Verónica Escobar cuestionó abiertamente la versión oficial de la administración Trump. Durante una conferencia de prensa, Escobar afirmó que la explicación sobre los drones "no era la información que nos habían dicho en el congreso". La legisladora subrayó la rapidez con la que se levantó la restricción para argumentar que "no había ninguna amenaza" real, concluyendo que los datos proporcionados por el Ejecutivo simplemente "no cuadran" con la realidad de los hechos.
En el lado mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró en su conferencia matutina que no contaba con "ninguna información" sobre el supuesto uso de drones de los cárteles en esa zona específica durante el incidente. Ante la incertidumbre y la magnitud de la medida tomada en Texas, el Gobierno de México anunció que iniciará una investigación propia para esclarecer los motivos detrás del cierre de este importante espacio aéreo fronterizo.
Este incidente deja en evidencia una falta de coordinación entre las agencias de seguridad y transporte en Estados Unidos. Aunque se intentó señalar a los grupos criminales como los responsables, el uso de armamento tecnológico avanzado parece ser el punto central de la controversia. Por ahora, el aeropuerto de El Paso intenta recuperar la normalidad mientras el congreso exige respuestas claras sobre qué tipo de dispositivos se están probando en la frontera y qué riesgos implican para la aviación civil.
Fuente: Tribuna del Yaqui
