Ciudad Obregón, Sonora.- El pasado 22 de junio de 2021, la violencia volvió a golpear al pueblo yaqui con la confirmación de una noticia que estremeció a Sonora y al país: los restos localizados en Vícam correspondían a Tomás Rojo Valencia, activista y defensor del territorio indígena, quien había sido reportado como desaparecido semanas antes.
La confirmación fue realizada por el Laboratorio de Inteligencia Científica Forense (CIF), organismo que estableció la identidad del también vocero de la tribu yaqui, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida tras una intensa búsqueda. Ante la magnitud del hecho, TRIBUNA dio cuenta puntual del caso con una cobertura especial, destacando el impacto social y político que representó la pérdida de una de las voces más firmes del movimiento indígena en Sonora.
Tomás Rojo se convirtió en un referente de la lucha social por su oposición al Acueducto Independencia, una obra que, denunció reiteradamente, atentaba contra los recursos hídricos del pueblo yaqui. Su activismo trascendió lo local y lo posicionó como un símbolo de resistencia indígena a nivel nacional, razón por la cual su asesinato marcó un antes y un después en la defensa de los derechos colectivos.
La noticia de su muerte generó reacciones de organizaciones civiles, defensores de derechos humanos y líderes sociales, quienes exigieron justicia y el esclarecimiento total del crimen. Tal como lo consignó TRIBUNA en su edición impresa, el caso evidenció los riesgos que enfrentan quienes defienden el territorio y los derechos de los pueblos originarios en México.
La partida de Tomás Rojo no solo significó la pérdida de un líder comunitario, sino un golpe profundo para la lucha indígena en Sonora. Su legado permanece vivo en la memoria de la tribu yaqui y en la exigencia permanente de verdad y justicia.
Fuente: Tribuna del Yaqui
