Tijuana, Baja California.- La Arquidiócesis de Tijuana informó el fallecimiento del presbítero José Luis Rodríguez de Anda. El cuerpo del religioso fue encontrado sin signos vitales en la colonia Madero de la localidad fronteriza, después de que se reportara su desaparición durante varios días sin tener contacto con sus allegados. Las autoridades eclesiásticas emitieron un comunicado donde detallaron que el sacerdote dejó de asistir a sus actividades habituales, una situación inusual que despertó alarmas al interior de la institución.
El reporte sobre la muerte del párroco se notificó a la Arquidiócesis el 17 de marzo de 2026, fecha en la que los agentes a cargo del caso informaron sobre la situación de la que tomaron conocimiento. Por su parte, medios locales publicaron en sus espacios informativos que el hallazgo del cadáver ocurrió el pasado 8 de marzo en una habitación del Motel Olvera, un inmueble situado en la calle Jalisco de la colonia Madero Sur, dentro de la misma ciudad de Tijuana.
José Luis Rodríguez de Anda nació el 18 de agosto de 1970 en Lagos de Moreno, Jalisco. Su ordenación sacerdotal se realizó el 10 de junio de 2010, en la parroquia Santa María Reina de Tijuana. A partir de esa fecha, el sacerdote construyó un camino pastoral como vicario en múltiples parroquias de la jurisdicción tijuanense, abarcando recintos religiosos como Corpus Christi, Nuestra Señora de Guadalupe en la Zona Río, Medalla Milagrosa, María Inmaculada de la Salud y Santa María Reina de la Paz.
A la par de su labor en los diferentes templos, el presbítero se distinguió por su constancia en la Pastoral de la Salud, área de trabajo donde asumió la responsabilidad diocesana a lo largo del tiempo. También fungió como capellán para diversas congregaciones religiosas, una labor de acompañamiento que mantuvo hasta las últimas semanas de su existencia.
Problemas de salud
Sobre su estado físico, el comunicado eclesiástico explicó que el padre enfrentaba problemas médicos desde hace tiempo. Entre sus padecimientos de salud destacaban la hipertensión y la diabetes, enfermedades crónicas que mermaron su condición durante la etapa reciente. Por esta razón de carácter médico, su trabajo pastoral se enfocaba de manera principal en la atención de grupos religiosos en calidad de capellán.
La falta de asistencia a sus compromisos cotidianos causó preocupación entre la comunidad, motivando la solicitud de ayuda para su búsqueda. Al no obtener respuestas claras sobre su paradero, se alertó a los cuerpos de seguridad pública, quienes días después reportaron la ubicación de sus restos mortales. La Arquidiócesis de Tijuana pidió a las instancias de procuración de justicia llevar a cabo todas las diligencias correspondientes para aclarar lo sucedido con el sacerdote.
Con el firme propósito de no obstaculizar el curso de la carpeta de investigación, la representación de la Iglesia se abstuvo de proporcionar más datos en torno a las condiciones del hallazgo. En su mensaje escrito, la jerarquía católica solicitó a la feligresía mantener la comprensión, respetar los tiempos del proceso legal en curso y confiar en que el trabajo de los peritos determinará los hechos que rodearon este suceso.
Fuente: Tribuna del Yaqui
