Ciudad Obregón, Sonora.- Como cada 4 de febrero desde el año 2000, a nivel internacional se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer. Esta fecha busca generar conciencia sobre la enfermedad, reducir significativamente su incidencia y mortalidad, así como unir esfuerzos para evitar el sufrimiento prevenible que provoca. Es por eso que en Ciudad Obregón, las organizaciones civiles trabajan para brindar a los enfermos y sus familiares alternativas para hacer menos pesado su dolor.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2023 la tasa de mortalidad por tumores malignos en México fue de 70.8 defunciones por cada 100 mil habitantes. En total, se registraron 91 mil 562 fallecimientos por cáncer; de estos, el 52.4 por ciento correspondió a mujeres y el 47.6 por ciento a hombres. El Inegi detalló que el cáncer de mama fue la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de 60 años y más, mientras que en los hombres predominó el cáncer de próstata.
Apoyos que salvan
Más allá de las historias de superación que suelen difundirse en esta fecha, existe un sector fundamental del que poco se habla: las organizaciones civiles que brindan apoyo directo a pacientes con cáncer y a sus familias durante el proceso de tratamiento.
Una de ellas es la Fundación 'Jesucristo Misericordioso', que cuenta con un albergue donde ofrece alimentación y hospedaje a personas provenientes de distintos municipios y estados del noroeste del país. Erika Ayón Tolano, representante legal de la fundación, explicó que su labor consiste en otorgar despensas nutritivas y alojamiento a 35 niños con cáncer junto a su familiar cuidador, además de apoyar a 20 adultos que reciben tratamiento oncológico.
Asimismo, voluntarias de la agrupación acuden al área de Oncología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para entregar despensas y kits de higiene personal a pacientes, tanto niños como adultos.
De manera similar, la asociación 'Amar y Servir', encabezada por su fundador César Omar Leyva, se dedica a acompañar a menores con cáncer durante su tratamiento, además de llevar a cabo actividades recreativas, festejar cumpleaños y llevar entretenimiento en fechas especiales.
Gracias al respaldo de estas organizaciones, historias como la de Julia, diagnosticada con cáncer en la sangre a los dos años de edad, han tenido un desenlace positivo. Tras una década de constantes hospitalizaciones, hoy se encuentra sana y dedicada al estudio. Su madre, Alma Delia Ramírez, destacó que sin el apoyo de estas agrupaciones, enfrentar la enfermedad sería aún más difícil.
Fuente: Tribuna del Yaqui
