Hermosillo, Sonora.- Con varias décadas de historia, la kermés del Colegio Regis La Salle en Hermosillo es una tradición entre las familias de los estudiantes, exalumnos y padres de familia que acuden, se divierten y contribuyen con la institución lasallista de más de 80 años de historia.
Organizada por la sociedad de padres de familia, alumnos y personal docente, la kermés del Regis destaca por la oferta de puestos gastronómicos con antojitos mexicanos y postres caseros; juegos tradicionales y actividades recreativas para niños, rifas y tómbolas, así como presentaciones artísticas a cargo de estudiantes.
Estas muestras artísticas, bailes folklóricos, coros, obras de teatro y números musicales, funcionan como plataforma para el talento estudiantil y como atractivo central para exalumnos y vecinos que regresan al colegio durante la tradicional jornada que se realiza habitualmente el primer domingo de marzo.
La kermés del Colegio Regis de Hermosillo se ha consolidado, con el paso de los años, como una de las festividades escolares más esperadas por la comunidad educativa. Nacida como una actividad recaudatoria impulsada por padres de familia y la dirección del plantel, la kermés tuvo sus primeros años como evento dedicado a juntar fondos para mejoras de infraestructura y apoyos educativos. Con el tiempo evolucionó hasta convertirse en una tradición anual que combina convivencia, cultura y solidaridad y donde se corona a la reina estudiantil del ciclo.
Además de su carácter festivo, la kermés mantiene una vocación solidaria. Los fondos recaudados se destinan con frecuencia a proyectos concretos, mejoras en aulas, adquisición de equipos, becas o apoyos, lo que refuerza la percepción del evento como instrumento para el desarrollo institucional.
Asimismo, la participación de patrocinadores locales y comercios ha facilitado la realización de rifas y subastas que aumentan la recaudación y fomentan la vinculación con la comunidad. A lo largo de las décadas, la kermés ha sabido adaptarse: se ha ampliado en formato, ha incorporado espacios temáticos y ha modernizado su difusión mediante redes sociales y fotografías que documentan cada edición.
En momentos excepcionales, como restricciones sanitarias o contingencias, el evento también se ha transformado, ofreciendo versiones reducidas o actividades complementarias para mantener viva la tradición sin dejar de priorizar la salud y la seguridad.
La kermés del Colegio Regis no solo celebra la vida escolar; es un acto de memoria colectiva donde confluyen generaciones. Exalumnos que vuelven a las bancas, padres que participan en la organización y estudiantes que presentan sus proyectos crean un tejido de relaciones que refuerza la identidad del plantel.
Fuente: Tribuna del Yaqui
