Ciudad de México.- La tan polémica actriz de origen mexicano, Florinda Meza, recientemente ha vuelto a dar de que hablar, debido a que hizo una impactante confesión sobre un doloroso momento que pasó al haberse decidido para hacer un procedimiento estético para rejuvenecer la piel de su rostro y cuello especialmente, por el cual le cortaron un pedazo de oreja.
En los últimos meses, la reconocida actriz de El Chavo del 8 tiene meses que ha sido blanco de varias críticas, y hasta ha sido señalada como la más odiada del Internet, a causa de que en la bioserie que lanzaron de su fallecido esposo, el reconocido actor y productor mexicano, Roberto Gómez Bolaños, se da a entender que el matrimonio del artista con Graciela Fernández, con la que tenía seis hijos, acabó porque se metió en esa relación.
Pero ahora, en su reciente entrevista para el programa De Primera Mano, dejó en completo shock debido a que reveló que para verse más joven, se sometió a un tratamiento estético, que es considerado como uno de los más avanzados a nivel científico, dado a que es en base a un tratamiento de células madre, por lo que se supone es con una mínima invasión, en pocas palabras no se requiera pasar por el cirujano.
Según lo revelado por la intérprete de 'Doña Florinda', en la emisión creada por el gran Roberto, conocido como 'Chespirito', reveló que en dicho tratamiento necesitaban células madres y para eso le extrajeron un pequeño fragmento de piel de la oreja, una zona que suele utilizarse porque la cicatriz queda discretamente oculta, para después ser procesadas y así inyectarlas por diferentes partes de su cuerpo, especialmente en el rostro, el cuello y las manos, para rejuvenecer la piel.
Ante esto, Meza declaró que aunque sí es un tratamiento innovador y que sí funciona porque se notó en su caso una mejora en su piel, pero que no cree que pueda volver a hacerlo, debido a que es demasiado doloroso, incluso para alguien que está acostumbrada a un estricto régimen: "Lo que más detesté es algo que me dicen que es super útil, pero ni siquiera me atrevo. Me cortaron un pedacito de piel de la oreja para las células madre, pero me han picado tanto toda la cara hasta el cuello y las manos que ya pasaron casi tres años y yo sentía que no había un pedazo de mi piel que no hubieran picado".
Fuente: Tribuna del Yaqui
