Washington, Estados Unidos.- Amanda Bynes fue uno de los rostros más queridos de Nickelodeon a lo largo de varios años, convirtiéndose en un símbolo de éxito juvenil, carisma y fama temprana en la industria del entretenimiento. Sin embargo, fuera de los reflectores y la fama, la vida de la actriz ha estado marcada por problemas de salud mental, episodios con la ley y una lucha constante contra las adicciones marcaron un abrupto descenso en su carrera artística.
El reciente caso mediático de Tylor Chase, actor que dio vida al personaje de Martín Qwerly en la serie Manual de supervivencia escolar de Ned, ha reavivado el debate sobre los límites entre la vida pública y la vida privada de quienes crecieron en un set de televisión. Esto pone en evidencia un sistema que consume talento sin ofrecer redes de apoyo reales. La presión mediática, la pérdida de privacidad y en algunos casos el ser víctimas de abusos terminan por cobrar una factura devastadora en la salud mental.
Entre 1996 y 2000, Bynes se destacó como una artista fresca, con un gran sentido del humor y con una belleza como pocas. Estos atributos no pasaron desapercibidos para los directivos del canal y le ofrecieron su propio programa titulado The Amanda Show, cuando ella apenas tenía 13 años de edad. Este proyecto televisivo le permitió consolidarse como un referente infantil y juvenil, bajo la creación de Dan Schneider, uno de los productores más influyentes de Estados Unidos.
Su transición al cine
Su carrera artística transicionó al cine con películas que marcaron a toda una generación como Lo que una chica quiere, Ella es el chico y Hairspray. Además, tuvo la oportunidad de formar parte del reparto de Rumores y Mentiras, en donde compartió créditos con Emma Stone. Con cada proyecto en la pantalla grande, Amanda Bynes consolidaba más su imagen como ídolo adolescente, aunque ese ascenso meteórico se vio interrumpido al cumplir 25 años de edad.
Sus adicciones y problemas de salud mental
A partir de 2010, las polémicas de la intérprete salieron a la luz pública. Bynes fue diagnosticada con trastorno bipolar y atravesó problemas de consumo, situación por la que su familia solicitó una tutela legal para cuidarla en 2013. Desde ese momento, la actriz se alejó de forma definitiva del mundo del espectáculo. De acuerdo con información de PEOPLE, Amanda comenzó a consumir marihuana y posteriormente desarrolló una adicción a la dextroanfetamina y Adderall, un medicamento estimulante que fingía necesitar.
Los siguientes años de su vida estuvieron marcados por arrestos policiales a causa de la conducción bajo los efectos de sustancias y conductas erráticas. Una de sus principales controversias ocurrió en 2013, cuando incendió la entrada principal de la casa de un vecino. Su salud mental se deterioró hasta el punto de enfrentar crisis psicóticas y ser hospitalizada en varias ocasiones. En abril de 2025, abrió su cuenta en la plataforma OnlyFans, no obstante, aclaró que no comparte contenido de índole sexual.
La polémica con Dan Schneider
En 2024, la relación entre Amanda Bynes y Dan Schneider volvió a ser tema de conversación con el estreno del documental titulado Quiet on the Set, en el cual exestrellas de Nickelodeon relataron su experiencia personal en los programas dirigidos por Schneider. En el caso de Bynes, según NBC News, el conflicto se basa en una esfera de rumorología, sin una declaración directa por parte de la actriz. Desde especulaciones sobre una situación de abuso y un embarazo adolescente, mismos que nunca fueron confirmados ni desmentidos.
Fuente: Tribuna del Yaqui
