Dubái, Emiratos Árabes Unidos.- Activistas de derechos humanos informaron que al menos dos mil personas han muerto durante las recientes protestas en Irán. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, la gran mayoría de las víctimas, unas mil 847 personas, eran manifestantes, mientras que 135 pertenecían al gobierno. El conteo también incluye a menores de edad y civiles que no participaban en los disturbios.
El despliegue de seguridad en ciudades como Teherán es masivo, con presencia de policía antimotines y milicias de la Guardia Revolucionaria en las calles. Testigos describen un escenario de destrucción con edificios oficiales incendiados y cajeros automáticos dañados. Además, se reportan operativos de las autoridades para decomisar terminales de Starlink en zonas residenciales, intentando mantener el aislamiento digital del país.
En el ámbito internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión de cualquier diálogo con el gobierno iraní hasta que se "cesen los asesinatos". Trump envió un mensaje directo a los manifestantes asegurando que la "ayuda está en camino" y mencionó la posibilidad de usar al ejército para proteger a quienes protestan pacíficamente. Estas declaraciones han generado opiniones divididas entre la población local; mientras algunos ven una luz de esperanza, otros temen que una intervención militar extranjera no tome en cuenta los verdaderos intereses de los ciudadanos iraníes.
Por su parte, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, defendió la postura oficial y elogió las marchas masivas a favor del gobierno. Khamenei calificó las protestas como una estrategia de "mercenarios traidores" impulsada por Estados Unidos y advirtió que su nación es lo suficientemente fuerte para enfrentar a sus enemigos. Al mismo tiempo, el sistema judicial iraní ha endurecido su discurso, amenazando con la pena de muerte a quienes participen en las revueltas, bajo el cargo de ser considerados "enemigos de Dios", lo que aumenta la tensión en el país.
Actualmente, verificar el número exacto de víctimas sigue siendo difícil debido a las restricciones de internet impuestas por el régimen. Aunque algunos servicios básicos y tiendas en el Gran Bazar han reabierto bajo órdenes estrictas de las autoridades, el clima de incertidumbre persiste. La televisión estatal incluso anunció que los servicios funerarios serían gratuitos, un gesto que confirma la gravedad de la letalidad alcanzada durante los enfrentamientos.
Fuente: Tribuna del Yaqui
