Washington DC, Estados Unidos.- El gobierno de Estados Unidos formalizó ayer jueves 22 de enero de 2026 su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cumpliendo con una orden ejecutiva firmada por Donald Trump al retomar la presidencia en enero de 2025. Washington argumenta que la agencia carece de independencia y cede ante la influencia política de otros estados miembros, señalando directamente el peso de China en la institución.
Uno de los puntos centrales de la ruptura es la desigualdad en las contribuciones económicas. Según funcionarios del Departamento de Salud, el país ha llegado a cubrir el 25 por ciento del presupuesto de la OMS, mientras que naciones con poblaciones más grandes pagan menos. Al respecto, un portavoz oficial declaró: "Existen numerosos ejemplos, tanto recientes como históricos, de las deficiencias de la OMS, pero el punto principal es que les pagábamos, confiábamos en ellos y nos fallaron".
A pesar de abandonar la agencia de la ONU, la administración asegura que no dejará de colaborar en materia de salud pública, aunque lo hará de forma bilateral. El gobierno afirmó que: "Continuaremos trabajando con los países y los Ministerios de Salud... de una manera que sea mutuamente beneficiosa y que respete la soberanía". Con esto, buscan calmar las dudas sobre el impacto que tendrá la ausencia de Estados Unidos en la prevención de futuras pandemias y la cooperación sanitaria internacional.
En cuanto a la deuda acumulada, la administración Trump ha dejado claro que no tiene intención de pagar los cerca de 280 millones de dólares correspondientes al periodo 2024-2025. El gobierno se ampara en la resolución del Congreso de 1948, año en que se fundó la OMS, argumentando que dichos términos no establecen que "se deba realizar pago alguno antes de que se haga efectiva la retirada".
La salida definitiva genera una gran incertidumbre global, pues Estados Unidos era el principal soporte financiero de la organización. El equipo de Trump insiste en que la agencia nunca ha sido equitativa, cuestionando incluso que nunca haya tenido un director estadounidense. Con este movimiento, el país norteamericano pone fin a décadas de pertenencia a la agencia líder en salud de las Naciones Unidas, priorizando una estrategia basada en la soberanía nacional.
Fuente: Tribuna del Yaqui
