Minnesota, Estados Unidos.- La comunidad escolar de Columbia Heights, en Minnesota, denunció la detención de Liam Ramos, un niño de cinco años, y su padre por agentes del ICE. Según las autoridades educativas, los oficiales detuvieron al padre al regresar del preescolar y presuntamente utilizaron al menor para revisar si había más personas en su hogar. La superintendente Zena Stenvik criticó duramente la acción: "¿Por qué detener a un niño de 5 años? No pueden decirme que este niño va a ser clasificado como un delincuente violento", señaló.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional desmintió esta versión, asegurando que el menor no era el objetivo. "ICE no se enfocó en un niño. El niño fue abandonado", declaró la institución, explicando que el padre intentó huir a pie al ser interceptado, dejando al pequeño solo en el vehículo. Según el gobierno, un oficial permaneció con el niño por su seguridad mientras capturaban al adulto.
La situación ha generado un clima de miedo en las escuelas locales, donde ya se reportan cuatro estudiantes detenidos en semanas recientes. Entre los casos figuran una niña de 10 años capturada camino a clase y adolescentes interceptados por agentes armados. La maestra de Liam, Ella Sullivan, lo describió como un alumno amable y expresó su deseo de que regrese pronto: "Solo quiero que regrese aquí y esté sano y salvo", comentó, preocupada por el impacto emocional en el salón de clases.
Este operativo ocurre en un contexto de alta tensión en Mineápolis tras la reciente muerte de Renee Good, de 37 años, madre de tres hijos, a manos de un agente del ICE. Mientras las protestas continúan, el gobierno defiende que sus acciones son parte de operativos específicos para restablecer el orden. Incluso se ha promovido el uso de herramientas digitales para que los padres elijan si desean ser deportados con sus hijos o dejarlos con personas de confianza.
Finalmente, las autoridades escolares insisten en que estas redadas comprometen la seguridad y el bienestar de los estudiantes. Mary Granlund, presidenta de la junta de educación, lamentó que los niños sientan miedo de ir a estudiar o esperar el autobús. Ante la incertidumbre de si los alumnos volverán a clases al día siguiente, el personal educativo se mantiene en alerta, subrayando la desigualdad de fuerzas en este conflicto: "Al final, nosotros tenemos silbatos y ellos armas", concluyó Granlund.
Fuente: Tribuna del Yaqui
