Columna de opinión

Inclusión urbana más allá del discurso

Columna de Miguel Romandía

Inclusión urbana más allá del discurso
Columna de Miguel Romandía Foto: Cortesía

La necesidad de crear espacios que sean adecuados a las condiciones de vida de cada persona es uno de los aspectos más importantes para el desarrollo social, a partir de una perspectiva inclusiva en torno al lugar en el que se pudieran apreciar infraestructuras 'inteligentes' y tener visión de 'hacer todo, para no dejar a nadie atrás'.

La situación en el mundo en los últimos 20 años ha marcado una tendencia hacia temas sensibles que vulneran aún la existencia de aquellos que tienen otro estilo de vida, desde la observancia propia de una dinámica que, por existir, obliga a tener la necesidad de hacer presencia, para dar valor a la posición que la persona con discapacidad vive y ser parte de quien 'va y viene', 'sube y baja', 'ocupa y desocupa', 'trabaja o descansa'. En México, siete de cada 100 habitantes forman parte del grupo de personas con discapacidad, y este número trasciende en la posibilidad de saber qué se ha estado haciendo y cómo hemos estado avanzando en algunos de los términos de lo que significa este sector de la población en este país, en Sonora y en este municipio.

El tema de la discapacidad pone sobre la mesa de análisis mucho para poder discutirse y trabajar desde lo que significan los espacios infantiles y de recreación para los niños con condiciones distintas; para los adultos mayores; hasta los espacios que deberían facilitar el desplazamiento de quienes tienen una forma especial de trasladarse por cuenta propia o con ayuda; además de la importancia que toma el proceso de la comunicación para personas con algún tipo de diagnóstico, ya sea fisiológico o de neurodivergencia, entre otros temas… Propios de la naturaleza que nos hace a unos de otros distintos en funcionalidad, pero iguales en el goce y disfrute de los derechos que garantizan la convivencia, en pleno.

Bajo el amparo de la Ley General para Personas con Discapacidad, las estructuras del gobierno han intentado dar solución a ciertos requerimientos que demarcan los estándares definidos por esta Ley, para facilitar el tránsito y la convivencia de este sector poblacional, siendo uno de los desafíos más grandes que se enfrentan, por consecuencia del reconocimiento de este tema, a través de la denuncia colectiva de situaciones que se viven, por medio de las plataformas digitales y que ahora las vuelven más visibles; es justo en esta parte, donde la coyuntura de la información y el tratamiento de la misma, casi siembre genera la capacidad de consciencia, misma que se necesita para hacer un frente colectivo que permita tener espacios más funcionales en términos de capacidades distintas,  no traduciendo esto a la adecuación, sino en la planeación de infraestructuras con diseño y arquitectura con operatividad funcional e inteligente.

Ciudad Obregón, como tantos hay en el país, forma parte de los lugares que son relativamente nuevos en su historia. Con los 100 años que acompañan la evolución de este municipio, el desarrollo urbano, en materia de infraestructura en espacios comunes como lo pueden ser parques, jardines, plazas, comercios, andadores y locaciones de diversa índole, en los años 50 no fue la mejor propuesta para que la dinámica social fuera 'para todos' porque estaba hecho 'pensando en todos… los que se veían'. Hay que reconocer que el desconocimiento y la ignorancia en temas de discapacidad y neurodivergencia, considerados temas tabú, no permitieron hacer visible lo que en un momento determinado sería parte de la comunidad más completa que somos hoy en día, misma que suma 9.5 millones de personas que requieren 'ser cuidadas', tan solo en nuestro país.

En Ciudad Obregón, se han presentado cambios en algunos espacios comunes, siendo esto parte de la tendencia hacia la apertura de los temas en torno a la aceptación que han impactado en las reformas de ley, que en las últimas dos décadas han tomado relevancia con respecto a lo que son las capacidades distintas y las neurodivergencias; en locaciones gubernamentales se ha visto mucho de las adecuaciones que son necesarias, para hacer más sencilla la posibilidad la intervención y participación social de aquellos que hace algunas décadas atrás, no hacían la fuerza en la existencia para ser parte de la movilidad colectiva de la que hoy son parte; cabe señalar que dichos cambios han permitido ir redefiniendo lo que se debió hacer en las escalas iniciales de las propuestas y planes en todo tipo de infraestructura de construcción y diseño de espacios, desde habitacionales, comerciales y de urbanización;  se pudiera decir que los avances en este tema deberían estar relacionados con lo que desde hace décadas, en comparación con otros países ya se ha hecho, solo que la posibilidad de desarrollo en estructuras políticas, económicas, sociales y culturales como la nuestra, hacen parte de lo que no se hizo antes y que paulatinamente se está reconstituyendo ahora.

No podemos dejar de reconocer a diversos entes sociales como escuelas, parques, negocios, recintos religiosos, restaurantes y demás establecimientos locales, que han procurado estar desde sus planes de inicio en el diseño y la arquitectura 'inteligente', para atender la creación de infraestructuras funcionales para todos; rampas con declives prolongados, escaleras con descansos continuos y amplios, baños con lugar para discapacitados y con 'puertas abiertas', elevadores amplios y abiertos o con paneles transparentes, pasamanos funcionales, rutas para débiles visuales y más, es parte de lo que conforme a lo que hoy se establece en la Ley General para la Inclusión de Personas con Discapacidad, debería ser y estar; si dejar de lado el reconocimiento que en algunas situaciones, hace falta la homologación de 'lo propuesto en el papel' para determinar lo que haría más funcional nuestro esquema social, lejos de la letra muerta, de las narrativas prometedoras, que deberían dar pauta hacia la  formulación de políticas públicas en este tan sensible tema,  hace falta fomentar un amplio sentido de cultura hacia la empatía, para hacer valer el verdadero derecho para todos, y apreciar espacios en nuestro entorno de interacción inmediato, que promuevan la integración de una sociedad completa, con cuidados y con seguridad de entornos que otorguen dignidad, a quien se supone no la ha perdido solo por ser distinto en sus capacidades, y con ello encontrar lugares bien pensados para todos y  evitar 'los parches', 'los remiendos' y las improvisaciones que, muchas veces representan más de lo que se pudo haber invertido en el costo de hacer desde un principio, con algo que conforme a regulaciones debidamente irrestrictas debería 'ser y estar'. Un país y un municipio plural e inclusivo deberá ser aquel que haga salir a todo aquel que guste de convivir con los demás, sintiéndose seguro y bien cuidado…  A donde vaya.

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