Columna de opinión

Es tiempo de mujeres

Columna de Lorenia Iveth Valles Sampedro, senadora de la República

Es tiempo de mujeres
Columna de Lorenia Iveth Valles Sampedro, senadora de la República Foto: Cortesía

Hacia el Día Internacional de las Mujeres, que conmemoraremos el 8 de marzo, reflexionamos acerca de los avances y los retos en torno a la agenda de las mujeres: el reconocimiento de nuestros derechos en la Constitución y en las leyes, el desarrollo de programas de atención implementados por los gobiernos, así como los resultados que cada acción está generando en el bienestar de las niñas y de las mujeres.

En este momento que está viviendo el país, caracterizado por la llegada de una mujer a la presidencia de México y el compromiso de construir una República de y para las mujeres, es importante recordar los pasos que las mujeres de todas las generaciones hemos dado para llegar hasta este punto de la historia; hacerlo es reconocer que nuestra lucha es histórica y es agradecer a todas aquellas que se atrevieron a alzar la voz.

El camino hacia el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres ha sido lento y fracturado. La Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917 reconoció la igualdad entre hombres y mujeres, mas no declaró derechos políticos para las mujeres. Apenas el 12 de febrero de 1947 se reconoció nuestro derecho a votar y a ser votadas en las elecciones municipales. Fue hasta el 17 de octubre de 1953 que la Constitución reconoció el mismo derecho para las elecciones federales, siendo efectivo en la elección del 3 de julio de 1955.

En la representación legislativa, reformas posteriores pueden atestiguar la progresión de las conquistas políticas de las mujeres. Las reformas a la legislación electoral pasaron de únicamente obligar a los partidos políticos a promover la participación política de las mujeres sin efectos vinculantes en 1993, a establecer cuotas de género como umbral mínimo de representación en la definición de las candidaturas: 70-30 en 1996; 60-40 en 2008, y 50-50 en 2014 –esta última significando un primer esfuerzo por establecer la paridad en la integración del Congreso federal y de los congresos locales.

No menos importante es la reforma que en 2011 prohibió que las mujeres electas como propietarias renunciaran al cargo en favor de suplentes o hombres, a fin de que la representación femenina no disminuyera estratégicamente; posteriormente, dando lugar a que en las candidaturas legislativas con mujeres propietarias, las suplencias también fueran ocupadas por mujeres.

Hasta 2019, en los tiempos de la Cuarta Transformación, logramos incorporar el principio de paridad en la Constitución, obligando al Estado mexicano a integrar paritariamente los tres poderes públicos (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y los organismos constitucionales autónomos de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal).

Este avance convirtió a México en uno de los países con las legislaciones más avanzadas del mundo en materia de derechos de las mujeres e igualdad sustantiva; ocupando el lugar 18 de 190 entre los países del mundo con las leyes más igualitarias y el segundo de América Latina, de acuerdo con el Banco Mundial (2023). Asimismo, México es una de las naciones con más mujeres en el Congreso y, desde luego, con la presidenta Claudia Sheinbaum, uno de los cerca de 30 países liderados por una mujer.

Los derechos de las mujeres y, particularmente, la paridad no son concesiones ni se han dado de forma espontánea. En diferentes épocas y desde distintas trincheras, las mujeres hemos alzado la voz contra las injusticias de género y en favor de nuestros derechos y el acceso a una vida más digna y libre de violencia. En los hogares, en las calles, en las plazas públicas, en las universidades y en las tribunas de los poderes del Estado.

Como activista social y como legisladora me he sumado a cada reivindicación política femenina. Siendo diputada federal, en 2014 participé en la Reforma Electoral que dio lugar al 50-50 en las candidaturas legislativas, mientras que en 2019 fui parte de la aprobación de reforma constitucional en materia de paridad. En 2024, siendo senadora de la República, voté a favor de la incorporación del principio de igualdad sustantiva en la Constitución.

La razón es simple: sin mujeres, no hay democracia; sin las mujeres participando y alzando la voz, no habría llegado el tiempo de las mujeres.

Lorenia Iveth Valles Sampedro

Senadora de la República

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