Columna de opinión

Vivimos tiempos de mujeres

Columna de Célida López Cárdenas

Vivimos tiempos de mujeres
Columna de Célida López Cárdenas Foto: Cortesía

Vivimos tiempos de mujeres. Es una realidad que se abre paso en todos los espacios públicos del país. Estamos ante un nuevo horizonte donde la participación femenina es parte fundamental de la toma de decisiones. Tenemos a la primera mujer presidenta de México, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Hoy más que nunca, llegamos todas.

En lo personal, mi historia comenzó a forjarse muy temprano. A los 17 años salí de Puerto Peñasco para estudiar porque no había universidades en mi ciudad. Esa decisión marcó mi carácter y mi manera de entender la vida: Nada sustituye al esfuerzo permanente, la disciplina y la determinación de salir a buscar oportunidades cuando no existen cerca. Y sé que mi historia no es única, es la de muchas mujeres.

A muy corta edad entendí que abrirse camino implica constancia. A lo largo de mi carrera en la función pública, en los distintos cargos, como diputada local, como la primera mujer alcaldesa de Morena en Hermosillo, como secretaria de Turismo, como jefa de la Oficina del Ejecutivo, acompañando a nuestro gobernador Alfonso Durazo y ahora como secretaria de Sagarhpa, he estado bajo la opinión pública, los halagos, las críticas y el escrutinio. Sin embargo, cada etapa ha tenido un aprendizaje y una causa que defender. La vida pública no es cómoda, pero cuando se asume con convicción, vale la pena.

Ser mujer no es una limitante. Es una forma distinta de ejercer liderazgo. Gobernar, legislar y participar desde nuestra perspectiva aporta sensibilidad, firmeza y una visión integral de la realidad social. No llegamos a ocupar espacios para replicar viejos modelos, sino para transformarlos.

Permanecer en el ámbito público sigue siendo un reto enorme, especialmente cuando se combinan responsabilidades profesionales y personales. Fui diputada local y continué trabajando sin detener mis responsabilidades incluso durante el embarazo. Llegué a la presidencia municipal con mi hijo Fernando siendo aún un bebé de casi dos años. Ahora mis hijos han crecido: Jorge tiene 19, María Teresa 16, Bernardo 11 y Fernando 8. Nunca he hecho pausas. No he dejado de cumplir. Como millones de mujeres, aprendí a sostener ambas dimensiones con responsabilidad y entrega.

He aprendido de mis errores y me levanto con más fuerza después de cada tropiezo. Mi fortaleza no descansa únicamente en los triunfos electorales, sino en la adversidad que enfrento cada vez que me propongo una meta.

Amo profundamente a Sonora. Mi compromiso con esta tierra no es coyuntural; es una convicción de vida. En estos tiempos de mujeres, mi determinación es clara: seguir trabajando, abrir más puertas y contribuir al bienestar de nuestra gente.

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