¿Qué representa la Laguna del Náinari para quienes vivimos en Ciudad Obregón? La respuesta puede tener muchas versiones, algunas en favor, que son las que en un momento dado a muchos de quienes vivimos en esta ciudad nos agrada escuchar, y otras no son tan favorables… En manifestación de quienes comentan que en esta ciudad no se ofrece nada atractivo, la Laguna del Náinari, conocida por muchos como 'La Novia de Cajeme', no debería ser parte de las percepciones desfavorecedoras y los comentarios hacia ella; debían hacer juego con la hermosura de esta locación.
La verdad es que este espacio de recreación popular, deportiva, comercial y cultural da para mucho más del fin para lo que fue creada; marcando un hito en términos del desarrollo, que muchos de los cajemenses desconocen, en la economía local y lo que podría derivar de ello. Mucho se conoce de la historia regional y de sus orígenes, pero la relevancia de la creación de este proyecto data de 1957, en el marco de la construcción y la materialización de uno de los proyectos más grandes llevados a cabo por Gobierno Federal y del Estado en el periodo entre 1947 y 1952; que fue la Presa Álvaro Obregón, y conocida por muchos, oriundos de nuestra localidad, como 'Presa del Oviachic' y que da paso a la oportunidad, con la distribución del agua a través de los canales (alto y bajo) por necesidades del sistema agrícola hacer un lago; que si bien es artificial, representa en su belleza a la imagen urbana propia y característica de nuestro municipio, y que bajo las condiciones en la nivelación de nuestra ciudad en términos de desembocadura del agua en tiempos de lluvia, a los conocedores de la época en la que fue pensado este proyecto, determinaron hacer algo bonito para quienes iniciaban un proyecto de vida en esta entonces, próspera región.
Entre las historias de dar una tentativa respuesta de cuál es su origen, se encuentra que estratégicamente en los primeros años en la que se consolidó nuestra región y ante la constitución del municipio de Cajeme, en sus primeras décadas que fue entre 1930 y 1940, quienes fungieron como pioneros en la propuesta de las actividades agropecuarias, dando origen al poder en la economía a través de este sector, tenían la ubicación de un punto en la localidad, en donde en época de lluvias se conformaba un estanque que fungía como abrevadero, y auxiliaba la preservación y el mantenimiento del ganado que algunos de los llamados pioneros de Cajeme, tuvieron a bien aprovechar; dicho punto era justamente el que todos ubicamos como el de la Laguna del Náinari, que en un referente más formal está en el final de la calle V. Guerrero y calle Ostimuri.
Este lugar, en tiempos de bonanza climática en la 'caída de agua' recurrente, daba un paisaje único al frente de lo que fue, en algún momento la Hacienda de los Obregón, ubicada en la Calle 100, o bien identificada por muchos, hoy en día, como la entrada al Fraccionamiento Misioneros; ahí justo, según algunos documentalistas locales e historiadores, Don Álvaro Obregón Tapia, entre sus gustos ya él entrado a los cuarenta años, y ya habiendo dejado sus gestiones como Gobernador del estado de Sonora hacia 1961, gustaba de posarse en su hacienda para observar este bello lago, que lejos de ser considerado que pudo haberse hecho a 'capricho' los por qué, se darían a partir de las condiciones geotécnicas propias de la planicie de nuestro municipio y aprovechando las gestiones propias bajo su jurisdicción, responsabilidad y compromiso gobernando el Estado, en el desarrollo del proyecto de infraestructura hidráulica con la ya antes mencionada Presa del Oviachic, se lleva a cabo otro proyecto que es… la Laguna del Náinari.
La realidad es que, con el paso del tiempo y desde su creación, independientemente de haber sido por "capricho" o por "necesidad", la Novia de Cajeme debe apreciarse por los mismos cajemenses, para dar pleno reconocimiento a lo que es, lo que representa y significa tener este bello lugar, como un centro recreativo y de diversión, con la alternancia de la práctica deportiva, además de ser un espacio de convivencia para con los amigos y la familia.
La serie de actividades que se pueden aprovechar y disfrutar son muchas, en dicho lugar era más que típico y aún prevalece dicho gusto por muchos, el ir a comerse un coco, las condiciones son idóneas por la frescura de los árboles y la sensación que genera contemplar el agua; ahora sí que quien pensó en hacer negocio con este tipo de opciones de consumo, dio en el clavo, y esto data de principios de la década de los ochenta, para marcar la pauta en lo que las nuevas generaciones ven, en las variantes de cómo se puede disfrutar de un coco hoy, y en cómo se podía disfrutar hace 40 años, pasando de lo natural en aquel tiempo, solo con limón, sal y salsa a lo remasterizado de los preparados de ahora.
Otra cosa tradicional de nuestra laguna, era el hacer puntos de encuentro y reunión, el estacionar el carro, bajarse y conversar contemplando el atardecer era parte de lo que se hacía sin importar el día de la semana; la cita de los novios para enmarcar lo romántico y la necesidad de estar en solitario, era parte de lo que se vivía en este lugar, más de alguno dio el "sí quiero" y se atrevió a dar el primer beso en el marco de este emblemático lugar; las lanchas con pedales; y la oportunidad de hacer deportes acuáticos como pasear en lancha y esquiar o incluso hasta pescar por diversión eran los obligados en la "laguna", sin dejar por un lado el ir a hacer ejercicio en la caminata o el correr en el perímetro que sin el Parque Infantil Ostimuri es de 2.3 km y con él, es de alrededor de 3.2. km.
Las buenas intenciones de quienes han estado al frente de los gobiernos locales, se han conocido por quienes hemos sido testigos en el pasar de los años desde que la laguna se creó; hemos visto proyectos con éxito, y otros que se han podido mejorar, con ellos se tuvo la posibilidad de tener fuentes danzantes, en el centro del agua, quien no recuerda a las aguas al ritmo de 'Flor de Capomo' siendo un espectáculo; cerrar un tramo vial para hacer espacios comerciales, y hacer rutas alternas, fue parte de un proyecto que funcionó, pero no bajo la perspectiva esperada; pero el amor a la región, que es de muchos de quienes formamos parte de esta Ciudad, impacta en el flujo económico que se genera en este centro recreativo en los últimos 20 años; el ir a pasar un buen rato para elegir entre la variedad de consumibles como los cocos, botanas, raspados, nieves, crepas, banderillas, café, sushi o lo que se encuentre, es parte de lo que hace un distintivo en este espacio; además de la comercialización de globos, luces, souvenirs, accesorios, y más; hasta el paseo en triciclos colectivos o en el trenecito rojo de luces, suma a la actividad económica local, en una gran proporción.
La Novia de Cajeme o Laguna del Náinari es mucho más de lo que los "eternos inconformes" comentan; es paisaje, es naturaleza, es diversión… Es el espacio que, por excelencia, en algunos momentos, cuando acudimos ahí, nos hace entrar en comunión…
¡¡¡A todos los cajemenses!!!
