Columna de opinión

Los espacios de recreación y diversión para los niños, en Cajeme… dejaron de ser y estar…

Columna de Miguel Romandía

Los espacios de recreación y diversión para los niños, en Cajeme… dejaron de ser y estar…
Columna de Miguel Romandía Foto: Cortesía

A través del paso del tiempo, la percepción de lo que es bienestar ha venido gestándose en lo posible de que las familias disfruten de "techo, qué comer, espacios para la educación y la salud, además de tiempo para la diversión y lo recreativo"; es en este último punto en donde las estructuras del estado tienen bajo esta necesidad que hacer valer lo que dicha percepción de bienestar hoy se considera.

Ciudad Obregón cuenta con lugares diversos para atender esta parte recreativa y de diversión, para el rubro de los adultos y también para los jóvenes; algunos dirán que no hay tanto, pero si hacemos un inventario de los espacios, bajo este giro de negocio, sí hay suficiente; pero, ¿y para el segmento de mercado infantil qué hay? En Cajeme, se ha escrito la historia de locaciones que fueron parte de esta tan añorada diversión para los niños.

Cuando abre sus puertas Plaza Tutuli, alrededor de 1984, no dejó por un lado la importancia que tomaba el ofrecer servicios recreativos que dieran pauta a la inversión de pagar por un domingo de comer fuera de casa y de juegos para el gremio infantil; por ello se instalan varios puntos, algunos que todavía existen… y otros que terminaron por desaparecer para ser parte de la nostalgia de la comunidad de Ciudad Obregón; todo fue parte de lo que debía cumplir y satisfacer las necesidades que sumaban al bienestar de las familias que eran parte de este municipio el famoso Fantasy se instala para ser el punto de reunión de chicos y grandes; aquel cúmulo en las opciones de juegos hacía las tardes de un domingo, ¡lo mejor para aprovecharse! No se podía escapar del gasto de los boletos para jugar lo que quisieras, desde billar, hasta el canasteo de balones; contaba con dos niveles, la planta baja era para todo aquel que quisiera jugar lo que quisiera y sentir que el tiempo pasara 'como un suspiro'; y la planta alta que proponía establecimientos de snacks y comida rápida; cabe señalar que una de las novedades y atractivos que tuvo este ya extinto lugar, era que si ganabas gran cantidad de puntos en los juegos, tenías la posibilidad de hacer canje de dichos puntos por regalos, souvenirs, peluches, inclusive más boletos para seguir jugando, y demás sorpresas, propias de una visión estratégica y de negocio, para atraer usuarios y consumidores a este divertido sitio.

Saltaron a competir en este rubro 'El Imagínate', ubicado entre la calle 5 de Febrero, entre avenida Guerrero y calle No Reelección, segmentando la clientela que tenía posicionada el único establecimiento que existía en esta ciudad; para lo cual solo duró algunos años y terminó por desaparecer.

Otro espacio de diversión, que terminó por sacar del radar de los negocios al conocido y bien posicionado Fantasy, fue el hoy llamado Games Plaza, que se localiza en la Plaza Obregón o para muchos Plaza de la Ley Jalisco; parte de lo que se hizo en el plan de empresa visionaria, desarrollando más espacios y atendiendo el nicho de las novedades y de tecnología en el orden lúdico y de los juegos, fue la posibilidad de rentar el espacio para celebraciones y festejos infantiles, atrayendo clientela a través de los invitados, haciendo un negocio redondo con venta de comida en paquetes, del sector restaurantero de la plaza ya mencionada, y que ya estando en la tertulia como invitados, se vieran obligados a comprar boletos para los distintos juegos que ahí, a su alrededor tenían, y que en plena festividad ante  la poca resistencia de los niños de querer jugar, los padres terminaban siendo clientes para generar ganancia, y contribuir al posicionamiento de este sitio de recreación infantil y adolescente.

El Fantasy marcó una época para muchos de quienes vivimos entre los ochenta y los noventa en el Municipio de Cajeme; era una insignia propia de la plaza comercial más concurrida de la localidad. Junto a este popular sitio, muchas fueron las cosas que determinaron su decadencia; una de ellas fue el alcance que se tuvo, de manera más sencilla para adquirir videojuegos y tener posibilidad de limitar el gasto, que acompañaba la "salida dominical", siendo este un soporte para la economía doméstica; al final, este representativo centro de diversión llamado Fantasy pasó a ser un establecimiento de colchones.

Otro aspecto que la tecnología dejó en los juegos fue la pérdida de la diversión tradicional, en donde la socialización determinada por los juegos en grupo fue minimizándose, hasta llegar a lo que se observa hoy, una generación anclada por las afinidades a juegos tecnológicos en donde la personalización quedó fuera. Quedaron atrás todos aquellos juegos que te permitían conocer más 'al otro', a través del trato de 'uno a uno'.  

Actividades recreativas de orden popular como 'La roña', 'El bote robado', 'El stop', 'El pan y queso', 'El elástico', 'El avioncito' saltando con un pie, 'El tochito', 'El chicote'… y demás, son parte de un inventario de juegos que hoy no vemos en las calles con chicos y chicas divirtiéndose, y que los hacían tener cierto grado de actividad física; sumándose también a la pérdida inminente de un lugar que fue estandarte en su tiempo, y que si bien sustituyó la forma de diversión para los niños en esta ciudad, esto también pasó a ser parte de la ausencia que hoy tenemos sobre la práctica en juegos tradicionales, hasta perderse casi en la totalidad… Ahora sí que podremos rematar diciendo que… ¡Hay que hacer más, para divertirse!

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